Hola todos.
Antes de responder a la pregunta de baldaito, me gustaría dejar muy claros algunos conceptos en relación a las barras y las varetas de la guitarra, ya que en muchas intervenciones que podemos leer en este foro y en algunas publicaciones presuntamente especializadas en la materia, tienden a confundirse unas con otras, asignando a ambas las mismas funciones.
Ante todo, no hay que confundir las barras armónicas con las varetas de sostén del abombado del lóbulo inferior de la tapa, ya que su función tampoco es la misma.
Las barras armónicas, en número de 2 y situadas transversalmente de aro a aro por encima y por debajo de la tarraja, además de una función estructural en la arquitectura del instrumento, desempeñan una función delimitadora de las zonas de vibración de la tapa, especialmente la barra inferior a la tarraja. De ella dependen el tamaño y la configuración de la principal zona vibrante del instrumento (el lóbulo inferior de la tapa, que viene a ser la membrana de ese tambor abierto que constituye el cuerpo o caja de la guitarra) así como el tono final de la misma. Por ello su función va directamente ligada a la potencia del sonido obtenido con la pulsación de las cuerdas y a la calidad, propiedades y matices del mismo.
La gran importancia que los guitarreros conceden a la influencia de esta barra inferior en la generación y las características del sonido en la guitarra queda demostrada por el hecho innegable de que, en la evolución cronológica y progresiva del instrumento, ésta haya sido la única de las dos barras que ha sufrido variaciones en su posición, en su inclinación respecto al eje longitudinal de la tapa, en su altura y en su tamaño, así como la incorporación de elementos añadidos a ella y tendentes a modificar o limitar el área de vibración de la tapa, buscando con ello facilitar o aumentar la profundidad de los sonidos graves y destacar o modular los sonidos agudos.
Algunos guitarreros suelen añadir a la tapa una 3ª barra transversal cercana al zoque, ésta sí sólo con fines estructurales, para que sirva de refuerzo a la tapa en la zona de encolado del diapasón, con el fin de evitar roturas o fisuras longitudinales de la misma en las zonas límites entre tapa y bordes del diapasón cuando éste sufre contracturas o deformaciones. En mi opinión, sólo lo veo justificado en las guitarras con tapas de cedro muy finas o cuando la madera del diapasón no se considera suficientemente seca y estable.
En las barras armónicas, además, tanto desde el punto de vista estructural como desde el punto de vista armónico, es muy importante que las vetas mantengan el mejor paralelismo de extremo a extremo, pues ello garantiza su función moduladora de sonido, su durabilidad y también que no sufran con el tiempo esas roturas de trazo oblicuo que hemos podido observar en algún que otro instrumento con el paso de los años.
Las varetas, sin embargo, tienen sobre todo una función estructural, ya que son las encargadas de mantener el abovedado de la tapa y conferirle mayor rigidez y menor peso, permitiendo que ésta pueda ser aligerada de material sin resentirse en sus funciones, de manera que la tapa pueda dar una mejor y más rápida respuesta a las solicitaciones vibratorias de las ondas sonoras y, al mismo tiempo, pueda resistir estructuralmente las cargas generadas por las fuerzas externas de presión y tracción ejercidas por la tensión y el movimiento de las cuerdas sobre la zona de implantación del puente.
A partir de los diseños de las guitarras de D. Antonio de Torres, existen dos modalidades básicas de varetaje:
- La primera consta de 5 varetas simples, divergentes en dirección a la culata y convergentes en un punto común de partida situado en el centro de la tarraja o muy próximo al mismo.
- La segunda consta de 7 varetas, también divergentes hacia la culata y convergentes en un punto común de partida más alejado de la tarraja (en el centro del traste 12 o sus proximidades) y 2 varetas más, ubicadas en los flancos de la culata y en situación oblicua al pie de las anteriores.
Aparte de éstos, son muchos los tipos de varetaje a partir del mismo esquema, con similar distribución de las varetas y con diferencias en cuanto a su número (11 y hasta 13 varetas), a su tamaño y a la angulación en la divergencia de las mismas o en la ubicación del hipotético punto de partida de sus radios, así como otros diseños más originales y complicados que han ido desarrollando los guitarreros a lo largo del S. XX y que, a mi modesto entender, se nos muestran casi todos válidos para la función que persiguen.
Las maderas del varetaje es conveniente, aunque no necesario, que vayan en concordancia con la madera de la tapa, de manera que pueden ser de pino blanco común o de pino-abeto cuando la tapa es de cualquiera de las tres variedades de abeto generalmente utilizadas para ello (picea abies, sitka o engelmann) y de alguna variedad de cedro cuando la tapa es de cedro canadiense (tuja plicata).
En cuanto a las medidas de las varetas, dependiendo de su longitud hay que darles mayor o menor robustez, pero lo habitual es que nos movamos en valores entre 5 a 7 mm de anchura por 7 mm de altura si su sección es triangular o que este último valor no supere los 5,5 mm cuando su sección es en media luna.
Finalmente, y aquí aprovecho para responder a la pregunta de baldaito, podemos plantearnos la cuestión de cuál debe ser la orientación de las vetas de la madera en las varetas con respecto a la superficie de la tapa donde van encoladas. En este sentido he de decir que en el gran número de guitarras que he podido observar en mis trabajos de reparación o de restauración he podido ver de todo, es decir, varetas con las vetas perpendiculares a la superficie de la tapa y varetas con las vetas paralelas a la misma y que mis conclusiones me hacen optar por presentar la dirección de las vetas (antes de encolar las varetas y proceder a su acabado in situ) de tal manera que queden perpendiculares cuando las varetas vayan a tener un acabado de sección triangular (más altas) y tanto verticales como paralelas cuando las varetas vayan a tener un acabado de sección en media luna (más bajas), pero que lo verdaderamente importante, tanto en unas como en otras es que, dada su función predominantemente estructural, antes de proceder a su encolado testemos manualmente su resistencia al doblado en ambos sentidos y elijamos el lado más resistente, es decir aquél hacia el cual menos cede el listón, como el más adecuado para unirlo a la tapa.
En realidad las varetas se comportan de manera similar a como lo hacen las viguetas pretensadas en una construcción y por ello, en los listones elegidos para varetas es muy importante el testaje previo de la resistencia a la flexión en ambos sentidos, al que me refería antes, pues ello nos permitirá poder elegir el lado más adecuado en el encolado de los mismos de acuerdo a las solicitaciones de la tapa, dependiendo de que en ella predominen más las fuerzas de tracción (guitarras con puente cordal) o las de presión (guitarras con cordal anclado en culata). Así, en el primer caso deberemos elegir para encolar el lado más resistente del listón y en el segundo el menos resistente.
Todo esto son sólo opiniones mías y, como tales, considero que pueden ser tan válidas y discutibles como otras que se hayan aportado o puedan aportarse en este hilo.
Saludos a todos