Hola todos:
Quiero dejar constancia aquí, por considerarlas de interés para quienes se sientan interesados por el "
guitarró valencià", las informaciones que han servido de repuesta a unas preguntas que me han hecho en privado sobre el "guitarrón de bordones", referentes a su procedencia, a su posible origen, a su tiro y a otras medidas.
Se trata de un instrumento bastante antiguo, posiblemente derivado de la "
chitarra batente" italiana y con influencias evidentes en otros instrumentos posteriores de América Latina con función ritmica innegable (como pueden ser la "
vihuela" y otras "
guitarras de golpe" mexicanas o el "
cuatro venezolano". En la única referencia documental histórica que he localizado, parece que se relacionaba con lo que podríamos llamar "
trovadores tardíos". En este sentido, quiero recordar un fragmento de Mariano Latorre en su libro “
Memorias y otras Confidencias” (Edit. Andrés Bello, 1971), en donde hace referencia de los "
bardos chilenos" contraponiéndolos a los “
payadores argentinos" y considerándolos como profesionales singulares emparentados con los antiguos juglares y trovadores, típicos de la poesía española:
“De ahí su nombre de “puetas” en un sentido más amplio o cantautores, como los califica acertadamente Acevedo Hernández, pues cantaban al compás del “guitarrón de entorchados” (los bordones peninsulares) o del rabel primitivo que, en el fondo, recuerda al laúd o a la cedra de los juglares de la edad media”; aunque parece que el guitarrón de bordones en el Pais Valenciano también cumplía muy bien en los jaleos de las tabernas como clásico "guitarrón de borracho".
Era un instrumento clásico de "bureo i rolda", muy en boga en la provincia de Castellón en el último 1/3 del S. XIX y el primer 1/4 del XX, sobre todo en las dos Comarcas Planas y el Bajo Maestrazgo, donde yo todavía tuve ocasión de ver y oír algunos ejemplares, años después de la Guerra Civil. Además, un hermano de mi padre tenía un ejemplar de Salvador Ibáñez que desapareció misteriosamente después de su muerte. Posiblemente los últimos guitarreros famosos en construir algunos de los pocos ejemplares que aún puedan estar en manos de coleccionistas, pudieron ser Salvador Ibáñez y Andrés Marín, aunque también algunos artesanos locales de la provincia de Castellón, entre ellos un tío-abuelo mío (Manuel Vicent Almela, de Vila Real), también los hacían por encargo, aunque posiblemente no se llegaran a construir muchos.
También era un instrumento construído casi siempre "
por encargo" y en su comportamiento melódico, como instrumento de "parranda" (pequeña rondalla típica de los "bureos"), el guitarrón de bordones siempre me pareció que por su toque y su sonido encajaba como una perfecta "contra" con el “
guitarró femella”, guitarrón muy usado en esas tierras castellonenses tanto como instrumento rítmico-armónico como rítmico-melódico, siendo su sonido más grave, más dulce y menos chillón que el de los otros modelos de guitarrón valenciano que conocemos. En realidad el guitarrón de bordones era y es un intrumento de rasgueo, como el guitarrón clásico, un poco más grande que el "guitarró mascle", sobre todo a expensas de la caja que también presentaba mayor profundidad y con la particularidad de ir encordado con cuerdas entorchadas (los clásicos bordones). Estas características permiten que en su función rítmico-armónica también pueda usarse como "
guitarra de golpe".
Desde mi juventud, hace ya mucho tiempo, siempre que he tenido ocasión he procurado investigar y recopilar datos de interés sobre este tema por parte de personas mayores de mi tierra en muchos pueblos de la provincia, pero ya van quedando pocas que puedan aportar tal información (yo ya voy para 81 años) y como artesano aficionado al guitarró sólo he construido hasta hoy 3 ejemplares, uno como experimento, uno como regalo y éste de la imagen (amplificado) que aún conservo, pero sigo pensando que aún tengo pendiente la construcción de la versión definitiva.
Hace unos años localicé casualmente un ejemplar en Torrelavega que, aunque no llevaba etiqueta, era de tan buena factura y tanta calidad en sus maderas, que me recordaba mucho los trabajos de Salvador Ibáñez. La verdad es que me robó el corazón pero, al parecer, mostré demasiado interés en adquirirlo y me pidieron un precio demasiado alto, aunque, eso sí, logré quedarme con las medidas y las características de su construcción.
Aunque yo no he llegado a localizar ningún “
guitarró de bordóns” construido por mi tío-abuelo Manuel, en los apuntes escritos a lápiz en una de sus libretas, dejó costancia de un tiro de 480 mm para ese instrumento y ése fue precisamente el valor que tomé como referencia para el tiro del segundo ejemplar que construí. El problema fue que. para el diapasón, tuve que calcular el entrastado correspondiente a ese tiro tan raro y ello me resultó bastante difícil y engorroso en aquél momento, probablemente por mi falta de experiencia. En cambio, en la primera recreación que hice del instrumento no tuve ese problema ya que, para la construcción del guitarrón, aproveché los restos de un ukelele barítono maltrecho y por ello me tuve que ajustar a las medidas de las piezas que tenía aprovechables para ello, entre ellas el mástil y el diapasón, quedando el tiro en 430 mm. Hay un hilo ilustrado sobre ese instrumento en este Foro, en la sección "Los Instrumentos que construímos".
Hola todos:
Durante estos pasados Carnavales, en Canarias, fui testigo ocasional de una de esas peleas de pueblo que suelen acabar a guitarrazos cuando la tasa de alcohol entre los componentes de las parrandas sobrepasa el nivel aceptable. Resultado: un ukelele barítono totalmente destrozado. Sólo se salvaron la tapa y el mástil.
Recogí los restos del desastre, me los traje en la maleta y ayer me dediqué a su reparación y montaje. El fondo no se pudo salvar y habrá que hacerlo nuevo a partir de una tablilla laminada de Koa que tengo en el taller.
Cuando vi la anchura del diapasón me vino...
Algo parecido hice más tarde, aprovechando una guitarra infantil barata (un hallazgo casual en un "punto limpio" por parte de un amigo), cuyo tamaño de caja se ajustaba bastante a las medidas ideales para reproducir un "guitarró baix". En este caso el tiro fue de 450 mm. Es verdad que en ambos casos tuve que recortar el mástil, eliminando los dos primeros trastes para conseguir el valor más cercano al tiro ideal, logrando también con ello que el traste 12 quedara enrasado con el límite superior de la caja. Sin embargo, tras varias pruebas con otras distancias, pronto llegué a la conclusión de que el tiro ideal para este instrumento debería ser de 486 mm y para ello me baso en tres razones importantes:
1ª) 486 mm son la distancia que va desde el 5º traste a la selleta del puente en una guitarra con tiro de 650 mm, lo que nos permite aprovechar el trasteado de la guitarra standar y prescindir de tener que recalcular trasteados extraños.
2ª) Este tiro permite hacer uso de las mismas cuerdas de la guitarra en su encordado, tanto si usamos las tres primeras cuerdas de nylon con el guitarró entonado en La (sonido más agudo) como si usamos los tres bordones con el guitarró entonado en Mi (sonido más grave), siendo este último, el sonido más agradable de las dos entonaciones, sobre todo por la riqueza de armónicos obtenida, lo que hace que el intrumento resulte muy adecuado para el acompañamiento de canciones románticas en la intimidad.
3ª) Dado el tamaño de caja de este instrumento, cuyas variaciones se mantienen en valores muy parecidos en los guitarrones que he podido estudiar (largo entre 350 y 370 mm, ancho de lóbulo mayor entre 240-260 mm, ancho de cintura entre 165 y 170 mm y con profundidad de caja entre 70 y 80 mm), el conjunto estructural del guitarrón permite fijar el traste 12 en el límite superior de la caja sin que el puente se vea muy desplazado hacia la culata, evitando así que el mástil quede muy largo, conservándose las proporciones armónicas y logrando una estética visual del instrumento muy agradable.
Por otra parte, creo que las medidas de profundidad de la caja, a las que me he referido antes, quedan algo cortas para lograr el sonido que se podría esperar de este instrumento y por ello, en mi último guitarrón de bordones opté por un ancho de aros de 90 mm en zoque y 95 mm en culata, valores similares a los encontrados en el instrumento de Torrelavega que tanto llamó mi atención, aportando este cambio un sonido de mayor calidad que el de los guitarrones anteriores y mejorando notablemente tanto en potencia de bajos como en “
sustain”.
Finalmente quiero manifestar que las conclusiones a las que he llegado, aparte de los datos de referencia, no van más allá de ser opiniones mías que, por supuesto, pueden ser tan discutibles como otras.
Saludos a todos.