Queridos amigos,
El 28 de enero de 1936, Andrés Segovia dio un concierto en el Kilbourn Hall de Rochester, en Nueva York (mirad aquí). El cronista del diario Rochester Democrat and Chronicle, afirma que justo antes del concierto, Segovia ofreció una charla (no se especifica dónde) y que cuando estaba hablando de su guitarra se acercó a la misma, la sacó del estuche y de pronto frunció el ceño al percibir el inicio de una pequeña deformación en la superficie de la tapa. “Cuando se viaja de un lado a otro -dijo Segovia- es difícil evitar que la madera se seque demasiado”. A continuación, el maestro de Linares mostró un trozo de manzana, ya seca, que llevaba en el estuche de la guitarra para controlar la humedad.
El 28 de enero de 1936, Andrés Segovia dio un concierto en el Kilbourn Hall de Rochester, en Nueva York (mirad aquí). El cronista del diario Rochester Democrat and Chronicle, afirma que justo antes del concierto, Segovia ofreció una charla (no se especifica dónde) y que cuando estaba hablando de su guitarra se acercó a la misma, la sacó del estuche y de pronto frunció el ceño al percibir el inicio de una pequeña deformación en la superficie de la tapa. “Cuando se viaja de un lado a otro -dijo Segovia- es difícil evitar que la madera se seque demasiado”. A continuación, el maestro de Linares mostró un trozo de manzana, ya seca, que llevaba en el estuche de la guitarra para controlar la humedad.