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Jose Luis Rojo - Marzo de 2004

 

Fuente: El autor

 

Índice

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1. Introducción

2. El instrumento

3. El temperamento del mástil y la altura del LA

4. Las cuerdas

5. Técnica de la mano derecha

6. Técnica de la mano izquierda

7-Las afinaciones:

7.1 Afinación “renacentista” (Le vieil ton)

7.2 Afinaciones “de transición” (Les accords nouveaux)
      7.3 Afinación “barroca”, basada en el acorde de re menor

8. Las tablaturas. La ornamentación

8.1 Las Tablaturas

8.2 La ornamentación

9. Las transcripciones

9.1 Transcripción de tablaturas renacentistas
9.2 Transcripción de tablaturas “de transición”
9.3 Transcripción de tablaturas barrocas

10. Apéndice: Weiss para guitarristas
     11. Anexo I: Tabla de afinaciones de transición

12. Anexo II: ejemplo de una transcripción

 

  

1. Introducción

No es nuestra intención en este breve trabajo, recomendar o defender el hecho de tocar música de laúd en la guitarra. Actualmente los grandes virtuosos de la guitarra se dedican en general al repertorio específicamente guitarrístico. Paralelamente ha aumentado el número de laudistas y de luthiers constructores de laúdes. Esta bifurcación era un hecho que tarde o temprano se produciría.

 

La fascinación por el repertorio del laúd se debe no solamente a la gran cantidad de música existente, sino sobre todo a su indudable calidad. Por otro lado, en la enseñanza de la guitarra sigue siendo imprescindible tocar piezas de laúd de la primera mitad del siglo XVI para practicar la polifonía y música de laúd barroco para la práctica de la melodía acompañada y de formas complejas como la fuga.

 

Las indicaciones que aquí se dan son de simple lógica y han sido probadas por la experiencia de años tocando música de laúd en la guitarra, primero en la guitarra de 6 cuerdas y desde 1999 en la guitarra de 10 cuerdas.

 

Nuestra intención no es influir en el gusto personal o en la manera de tocar este repertorio en la guitarra, sino aportar elementos histórico-musicales y técnicos que sirvan al guitarrista como  herramientas para sus decisiones.

 

Tampoco entraremos en la conocida polémica del purismo en la interpretación de la música antigua.

El siguiente ejemplo nos mostrará lo relativo de ello: En una entrevista a Robert Barto (uno de los mejores intérpretes actuales de laúd barroco), éste comentó que para los primeros órdenes del laúd utilizaba cuerdas de “nylon”. ¿Nylon?... ¡nadie lo diría escuchando a Barto! Con esto quedan eliminados los conocidos tópicos de que el nylon “suena a plástico” o que tocado con las yemas suena horroroso. No obstante, Barto sí toca copias de instrumentos históricos e incluso utiliza cuerdas de tripa para otros órdenes, pero tengamos en cuenta que los primeros son los más relevantes melódicamente.

  

2. El instrumento

 

El binomio clave-piano no es equiparable al binomio laúd-guitarra por algo tan evidente como el procedimiento de obtención del sonido, el cual es diferente en el primer caso e igual en el segundo:

clave-piano :      pulsación “versus” percusión
laúd-guitarra:    pulsación = pulsación

 

Por ello existe una mayor proximidad entre estos dos últimos instrumentos: ambos son cordófonos de cuerdas pulsadas con mango o mástil.

 

Los laúdes son instrumentos extraordinariamente ligeros y el carácter íntimo de su sonido se debe, entre otras, a esta característica. El instrumento juega un importante papel, especialmente en cuanto a la ligereza de su construcción. Naturalmente, las guitarras de construcción ligera son las más apropiadas para interpretar música antigua.

En cuanto a la madera de fondo y aros, la mayoría de los constructores ofrecen la alternativa del palisandro de Brasil o de la India. El primero, de mayor densidad produce un sonido más cristalino. Algo parecido sucede con las tapas de abeto y de cedro. Sobre esto hay largos debates y al final parece ser una cuestión de gusto personal.

 

En cuanto al tiro o longitud vibrante de cuerda, si utilizamos tiros largos no alcanzaremos algunas posiciones habituales en el laúd renacentista, instrumento mucho más corto. Especialmente en la música polifónica de su período temprano y medio.

 

El tiro de 650 mm es intermedio entre los menores del laúd renacentista y los mayores del laúd barroco. (Coincide con el de algunos laúdes de 10 órdenes, utilizados para tocar música del periodo de transición entre ambos estilos musicales). Es una posibilidad flexible para una guitarra en la que se vaya a tocar música de diferentes épocas.

 

Respecto al uso de “cejillas mecánicas”, para acortar el tiro y aproximar la guitarra al laúd renacentista en sol; las hemos probado de madera, plástico, metal, etc... y no hemos conseguido una claridad sonora y afinación suficientes, o al menos acorde con muestro nivel de exigencia, por lo que hemos desistido de su uso.

 

Los guitarristas interesados en tocar música de laúd posterior a 1600, deberían considerar la posibilidad de utilizar una guitarra de diez cuerdas. El paso a la guitarra de 10 cuerdas es fácil, aunque requiere un par de precauciones al principio:

- El adiestramiento del pulgar para que se mueva con precisión en el registro grave

- El control adecuado de las resonancias. El oportuno apagado de los bajos, cuando se produzca una modulación en la que no resulta oportuno que sigan sonando.

 

A continuación os ilustramos cómo es un laúd a través de estas imágenes. Fuente de las mismas:  Martin Shepherd      http://www.luteshop.fsnet.co.uk

 

Nota: Haz clic en las imágenes para agrandarlas

Laúd barroco de 11 órdenes, frente

 

Laúd barroco de 11 órdenes, lateral

Roseta de laúd renacentista de 9 órdenes, con primer orden doble

Clavijero de laúd barroco de 13 órdenes

Laúd renacentista de 6 órdenes, fondo

Laúd renacentista de 6 órdenes, frente

 

3. El temperamento del mástil y la altura del "LA"

 

En el laúd es posible cambiar el temperamento del mástil, por disponer de trastes móviles, pero en la guitarra nos vemos limitados al temperamento igual. Los trastes móviles del laúd son trozos de cuerda de tripa anudados al mástil. En la ilustración que mostramos a continuación pueden verse los nudos en el lateral derecho del mástil. También en una de las anteriores imágenes, la  central superior (Laúd barroco de 11 órdenes, lateral) se aprecian con detalle los nudos.

 

Fuente: Thomas Schall, www.lautenist.de

Cuanto más temprana sea la música de laúd que toquemos, más nos alejaremos de los temperamentos utilizados por los laudistas del Renacimiento, generalmente mesotónicos. 

 

En el laúd barroco suele utilizarse el temperamento igual, ya que las modulaciones se alejan mucho de la tonalidad básica de la obra.

 

La altura de referencia del “La” era más baja que la actual, 415 Hz o menos. De hecho había una limitación basada en la resistencia de las cuerdas, generalmente de tripa. (Las cuerdas de alambre eran características de los instrumentos populares como el Orpharion).

 

4. Las cuerdas

 

El laúd Renacentista utilizaba cuerdas dobles (órdenes) afinados al unísono o a la octava, a excepción del primero que era simple (aunque también hubo laúdes con el primer orden doble). El par de cuerdas del orden se pulsa en un movimiento único del correspondiente dedo de la mano derecha.

 

En el laúd barroco, son los dos primeros órdenes los que están constituidos por cuerdas simples. En la ilustración pueden verse los dos primeros órdenes simples, además de los dobles, afinados los primeros al unísono y los restantes a la octava.

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Laúd barroco de 13 órdenes. Fuente: Martin Shepherd  http://www.luteshop.fsnet.co.uk  

 

La primera mitad del siglo XVI estuvo caracterizada por el laúd de 6 órdenes (y la vihuela en España). Después comenzarían a aparecer los laúdes de 7, 8, 9 y 10 órdenes, llegándose con el laúd de 10 órdenes a las primeras décadas de 1600, período de transición entre el Renacimiento y el Barroco.

 

Un cambio sustancial de afinación se produciría con el primer laúd barroco de 11 órdenes, el cual evolucionó hasta 13 órdenes. Paralelamente existían instrumentos de mayor número de órdenes, como la tiorba, utilizada preferentemente en la ejecución del bajo continuo.

 

No son adecuadas las cuerdas de tensión alta para tocar música de laúd. Las tensiones más altas en el laúd están incluso lejos de lo que se llama tensión baja en la guitarra. Los agudos producidos por las cuerdas tensas son demasiado “duros”, mientras que las cuerdas graves tensas producen bajos de poca duración y profundidad.

Los frecuentes adornos de la música de laúd se realizan con más fluidez en las cuerdas menos tensas.

 

El “nylon” tiene poca densidad en comparación con las cuerdas de tripa natural de los laúdes.  En el otro extremo están las cuerdas de fibra de carbono, que son las más densas.

 

Sin embargo, existe una mezcla de nylon y fibra de carbono llamada “nylgut” (nyl = nylon, gut = tripa) que imita la densidad de la tripa natural. Estas cuerdas son utilizadas por algunos laudistas, como alternativa a las de tripa natural.

 

Lo que viene ahora es fruto de la experiencia personal (y también del gusto personal) por lo que debe tomarse como algo relativo:

 

La artesanal casa italiana “Aquila” http://www.aquilacorde.com, que fabrica cuerdas para laúd ha comenzado en el campo de la guitarra con un juego llamado “Alchemia” (6 cuerdas, en dos tensiones), de excepcional calidad y duración.

Para las guitarra de 10 cuerdas, para las (7), (8), (9) y (10) existe la posibilidad de utilizar las que este mismo artesano fabrica destinadas al laúd barroco (Wound D-Type), las cuales hemos podido comprobar que son de calidad superior a las que se fabrican específicamente para guitarra de 10 cuerdas.

 

El hecho de citar a este artesano, mundialmente reconocido por otra parte, no debe entenderse fruto de ningún interés comercial por nuestra parte.

 

5. Técnica de la mano derecha

 

Para conseguir en la guitarra algo del carácter íntimo del laúd es preciso restringir el uso del “apoyando” además de reducir en lo posible la longitud de las uñas o tocar con las yemas.

 

Con las uñas cortas se obtiene un sonido mixto yema-uña en el que el primer encuentro de la cuerda es con la yema, finalizándose la pulsación con la uña. Esto es una posibilidad intermedia y el sonido es mas suave que el producido sólo por la uña. No obstante, los guitarristas cuando tocan en público tienen que estar constantemente pendientes del volumen de su instrumento, por lo que entendemos que las recomendaciones relativas a las uñas no son demasiado practicables.

 

Una posición de la mano derecha diagonal en relación con las cuerdas es adecuada. Esto representa una solución intermedia entre la posición prácticamente horizontal de los laudistas renacentistas y la posición vertical de la escuela de Tárrega. Aunque en el barroco, al tener que tocar sobre 11 ó 13 órdenes, encontramos posiciones de mano derecha verticales (perpendiculares a las cuerdas) en cuadros de laudistas de la época.

Las ilustraciones de los cuadros que mostramos a continuación han sido obtenidas de:  

http://www.cs.dartmouth.edu/~wbc/lute/lute.htm

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Posición horizontal de mano derecha en laúd renacentista:
Posición vertical de mano derecaha en laúd barroco
Detalle de "The Prodigal Son in the Tavern", autor del círculo de Jan Cornelis, c. 1540
"Charles Mouton, the Lutanist", de Francois de Troy, 1690.

 

6. Técnica de la mano izquierda

 

En cuanto a la mano izquierda, encontramos oportuno restringir el uso del “vibrato”. El “vibrato”, no está prohibido en el laúd, simplemente tiene la consideración de un adorno, que se utiliza en determinadas ocasiones para resaltar o prolongar ciertas notas.

 

Igual consideración podemos aplicar al uso del “portamento”.

 

 

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