Inicio - Noticias Artículos Foro Asociación guitarra.artepulsado Ediciones guitarra.artepulsado Libros de guitarra Buscar en la web Los que hacemos esta web Álbum de fotos Contactar Inicio - Noticias Artículos Foro Asociación guitarra.artepulsado Ediciones guitarra.artepulsado Libros de guitarra Buscar en la web Los que hacemos esta web Álbum de fotos Contactar . Inicio Foro Artículos Asociación Ediciones guitarra.artepulsado libros buscar Nuestro equipo Contactar

 

Dionisio Aguado – La Colección de estudios para guitarra en el bicentenario de su aparición: apuntes y reflexiones sobre sus inmediatos precedentes en España

Por

Luis Briso de Montiano

(4 de abril de 2020)

 

Exactamente hoy hace doscientos años, el martes 4 de abril de 1820, el Diario de Madrid publicó un escueto anuncio con el siguiente texto:

«Coleccion de estudios para guitarra, por D. Dionisio Aguado : obra útil a los que se propongan tocar bien este instrumento : es un cuaderno en papel marquilla. Se vende en casa de Muñoa, maestro guitarrero, que vive calle de Majaderitos á 44 rs.»

Es el primer anuncio que se publica en la prensa madrileña aludiendo específicamente a una obra musical escrita por Aguado. Hago esta precisión de la especificidad porque pueden encontrarse en la prensa de años anteriores algunas referencias que apuntan a Aguado, pero sin mencionar su nombre.

Si se lee detenidamente el texto no se pasará por alto que en él ya se encuentran presentes algunas de las peculiaridades de la personalidad del guitarrista. Aguado trata de ser persuasivo, pero claro: la obra será útil, pero únicamente para los que se propongan como objetivo llegar a «tocar bien». Define con precisión aquello a lo que se refiere: «un cuaderno» –lo que nos habla de un reducido número de pliegos, no de un libro voluminoso– y «en papel marquilla» –ni el tamaño más grande (marca mayor) ni el habitual, sino uno intermedio. Y trata con absoluto respeto al guitarrero que actuaría como vendedor y distribuidor, Juan Muñoa (su hermano Manuel había muerto en 1815), sin hurtarle su título de maestro.

Aguado, Dionisio: Colección de estudios para guitarra. Fragmento de la portada. (Biblioteca Digital Hispánica)

 

La Colección de estudios para guitarra no tuvo la extensión que algunas de las obras de Aguado cobrarían posteriormente. Además de la portada, únicamente utilizó nueve pliegos para la música y cuatro para el texto, de los que se imprimieron, en total, catorce páginas de texto y treinta y cuatro de música. La necesidad técnica de realizar el texto en tipografía y la música en calcografía obligó a que los comentarios y las explicaciones técnicas estuviesen separados del texto musical, lo que hizo seguramente que fueran más libres y precisas. Y en estas explicaciones –y en la propia música, por supuesto– se encuentran ya el germen y los diferentes modelos de lo que será la concepción técnica que Aguado tendría de la guitarra.

Cuando en agosto de 1799 aparecieron en Madrid los Principios para tocar la guitarra de seis órdenes de Federico Moretti y, un mes más tarde, el Arte de tocar la guitarra española por música de Fernando Ferandiere, Aguado era un joven de poco más de quince años que no encontraría en esos dos libros lo que seguramente ya echaba de menos en su aprendizaje con el Padre Basilio. El tratado de Moretti, a pesar de su enorme aparato teórico en cuanto a cuestiones musicales y su variadísima oferta de elementos armónicos en la guitarra, no aportó, en lo que a procesos técnicos se refiere, más que nueve tablas con un inmenso repertorio de «arpegios generales», absolutamente novedoso para su momento, pero bastante modesto desde la perspectiva de una amplia y ambiciosa concepción de la utilización de los dedos de la mano derecha.

Moretti, Federico: Principios para tocar la guitarra de seis órdenes, f. 53r (Colección del autor)

 

El Arte de Ferandiere, suponiendo, sin duda, otro hito en el avance de la concepción del instrumento y con mucha información que tuvo que ser muy bien acogida y vital para los aficionados, fue más allá que la obra de Moretti al presentar ocho «lecciones» de música real y práctica para el instrumento, pero estuvo también anclado a las reducidas concepciones técnicas provenientes del pasado y sólo apunta, en reducidísimas ocasiones, a una posible evolución hacia una técnica más elaborada.

Ferandiere, Fernando: Arte de tocar la guitarra española por música. Lección Quinta. Contradanza (Biblioteca Digital Hispánica)

 

De nada serviría tampoco al joven Dionisio –si es que la obra llegó a Madrid en esa época y si es que Aguado pudo tener acceso a ella– la Escuela para tocar con perfección la guitarra de cinco y seis órdenes de Víctor Prieto, escrita sobre algunas ideas de Antonio Abreu y publicada en Salamanca ese mismo año de 1799. Con un discurso que, en muchos casos, remeda el de los tratados barrocos, esta publicación, si bien un perfecto resumen de una gran parte de la técnica al uso en ese final de siglo, no sirve como propuesta para una evolución técnica sino todo lo contrario: plantea y reafirma concepciones y visiones concretas del abordaje del instrumento que podríamos calificar de dogmáticas, y que para Aguado, en esas fechas y por el contacto con su maestro, ya debían de ser suficientemente conocidas o incluso estar superadas.

Aunque por su contenido y organización la Colección se distingue completamente de otros trabajos para guitarra, esta obra no apareció de forma extraña y aislada en el panorama guitarrístico madrileño. La misma guitarrería de Muñoa, por ejemplo, vendía desde enero de ese mismo año de 1820 una reimpresión de los Principios de música aplicados á la guitarra del guitarrista ciego Salvador Gil cuya anterior impresión se había agotado cuatro meses antes (Gaceta de Madrid, 1 de enero de 1820). Y en febrero de ese año se había anunciado la venta de unos «Rudimentos para tocar la guitarra por música» que bien pudieran ser los publicados en Madrid en 1819, obra de un autor cuyo nombre se esconde tras las iniciales D. J. M. G. y E. (Gaceta de Madrid, 26 de febrero de 1820). La primera edición de los Principios de Gil vio la luz en 1814 y, entre este año y la aparición de los Rudimentos de J. M. G., se publicó, en 1818 y también en Madrid, un curiosísimo folleto de apenas una docena de páginas, el Arte de tocar la Guitarra por Cifra de Tomás Lardies que, siendo como los anteriores imprescindible para el estudio de la situación de la guitarra en España durante el primer cuarto del siglo XIX, no aportó nada que no estuviese ya en publicaciones anteriores.

Aunque los Principios de Gil reiteran algunas ideas y procedimientos que ya estaban en Moretti, Ferandiere o Prieto-Abreu –los más significativos la división del diapasón en «manos» y la definición general de la forma en que ha de sostenerse el instrumento– no se limitan solo a esto porque incluyen algunas novedades como que los dedos de la mano izquierda «deben pisar las cuerdas con las puntas de las yemas», la utilización en las escalas de la alternancia de los dedos índice y anular o la explicación de la equivalencia entre cuerdas mediante los equísonos, a los que Gil llama «unísonos».

Por su parte, los Rudimentos de don J. M. G. y E. dedican a sus enseñanzas dieciocho páginas de texto, pero de todas ellas solo se refieren al instrumento apenas la tercera parte, utilizando el resto para explicar principios musicales básicos. Este autor, cuya identidad exacta todavía desconocemos, también aporta algunos consejos y enseñanzas que podríamos considerar novedosas. Llaman la atención, entre ellos, la mención del desplazamiento de un dedo de la mano izquierda por dos trastes consecutivos («También convendrá alguna rara vez pisar seguidamente una cuerda con un solo dedo corriéndolo por dos trastes inmediatos»), la advertencia para la mano izquierda de que «no se levantarán los dedos mas de lo preciso, para que suene con claridad el punto», y una cierta codificación del estudio y de la mecánica, sugiriendo que «se forme hábito en tocar y pisar uniformemente, pues la variedad en pisar ó tocar, unas veces de un modo, y otras de otro, es el mayor embarazo para ejecutar con limpieza». En cuanto al contenido musical, este se reduce a seis «lecciones prácticas» sencillísimas y sin ninguna pretensión artística.

D. J. M. G. y E, Fernando: Rudimentos para tocar la guitarra por música. Lecciones 1 y 2. (Biblioteca del Real Conservatorio de Música de Madrid)

 

A diferencia de todos los tratados mencionados, la Colección de Estudios de Aguado presenta nada menos que un conjunto de cuarenta y seis estudios, algunos de considerable extensión y todos con su correspondiente comentario, con un aprovechamiento de los recursos técnicos y musicales de la guitarra como muy pocas veces antes se había visto en publicaciones españolas –quizás la principal excepción pudiera encontrarse en algunas de las piezas de Sor publicadas hasta ese momento, tanto de forma manuscrita como impresa.

Aguado, Dionisio: Colección de estudios para guitarra. Fragmento del Estudio 46 (Biblioteca Digital Hispánica)

 

La Colección añade a eso un amplísimo texto –estructurado en dos «divisiones», la primera de ellas, a su vez, en dos secciones– que ocupa nueve páginas en formato grande, en las que Aguado, con la visión enciclopédica que también estará presente en sus otros grandes métodos, da cuenta al aficionado no sólo de las consideraciones en cuanto a la interpretación de los estudios sino, antes de estas, de numerosísimas cuestiones relacionadas con el instrumento, sus posibilidades y su estudio. Aguado realiza todo ello a lo largo de cuarentaiún párrafos, algunos bien extensos, cuyo contenido, en ocasiones, resalta mediante anotaciones al margen.

Realiza una «Descripción de la Guitarra» en la que deja claras las denominaciones de las principales partes del instrumento, habla también minuciosamente de los trastes y de las cuerdas, de la guitarra «sencilla» y de la «encordada doble» y de su colocación en relación al ejecutante, para lo que establece un sistema de sujeción que sólo modificará ligeramente en su siguiente método, la Escuela de Guitarra. A lo largo de esos párrafos se ocupa también del sonido, de lo que él llama «Tono de la Guitarra», porque en su opinión la guitarra es un «instrumento de poca voz» y, a su entender, «no se le saca generalmente toda la que es posible». Entra también en lo que seguro fue ya una polémica entre los guitarristas de la época, el hecho de si es mejor tocar con o sin uñas. Aguado sentencia que, por su parte, «es de dictámen que para sacar mas y mejor tono conviene tocar con uñas», pero añade que solo si se cumplen determinadas condiciones –es aquí cuando explica su forma de atacar las cuerdas «haciendo que se deslice la cuerda por lo interior de la uña, habiendo primero tocado en la yema». En su concepción de la guitarra como instrumento polifónico, explica a sus lectores que «una de las principales bellezas de la Guitarra, cuya práctica se debe á Don Fernando Sor, consiste en sostener una, dos ó mas voces miéntras que otra canta» y aconseja la mejor forma de conseguir esto para cuyo resultado acuña el término de «vibracion sostenida».

Las anteriores –y algunas otras cuestiones que también se tratan– no constituyen la única aportación de la Colección que podríamos considerar revolucionaria en el panorama español de la guitarra porque, en los propios estudios, unas veces comentados en las explicaciones de cada uno de ellos y otras presentes de forma implícita en la propia música, encontramos texturas musicales, mecanismos técnicos y otros avances e idiomatismos que tuvieron que sorprender y proporcionar un importante impulso a la mayoría de los aficionados. Entre los que no se explican claramente, pero están presentes en la música, destaca, en mi opinión, por su sutileza –y por eso lo tomo como ejemplo ilustrativo– un determinado tipo de «arrastre». La técnica del arrastre era suficientemente conocida en España desde, por lo menos, finales del siglo XVIII, pero siempre realizada con el mismo dedo de la mano izquierda. De la resolución de un arrastre mediante la caída de un dedo diferente al que lo inició, algo que luego veremos en Francisco Tárrega y que explicará detalladamente Emilio Pujol, no teníamos constancia en España hasta que aparece uno de los estudios de la Colección, el número 10.

Aguado, Dionisio: Colección de estudios para guitarra. Fragmento del Estudio 10 (Biblioteca Digital Hispánica)

 

En el compás 7 vemos que el arrastre en la quinta cuerda, se inicia con el dedo 1 pero se concluye con el 4, dedo que ha de caer con cierto impulso sobre el traste correspondiente como si se tratase de la última nota de un ligado. En el compás 3 el arrastre se comienza con el dedo 2, pero se finaliza con el 4. Son en cierta manera una combinación de un arrastre con un ligado. En el compás 5 se produce algo similar pero en el orden contrario; hay tres notas involucradas, las dos primeras se ejecutan como un ligado ascendente normal con los dedos 3 y 4, pero luego este último es arrastrado hasta el séptimo trate para producir el SI.

Junto al aparato teórico y al contenido musical y técnico de los estudios, la Colección incluye el planteamiento inicial –para el que se utilizan, aparte del texto, las últimas tres láminas de música– de una de las teorías de Aguado con la que pretende ayudar a resolver el problema de la digitación de la mano izquierda, a la vez que a establecer un sistema general armónico y de estructura de acordes en el instrumento. Se trata de de su sistema de las «disposiciones», un complejo planteamiento teórico, poco abordado y tal vez no del todo comprendido por los estudiosos actuales, que Aguado repetirá y actualizará en posteriores publicaciones y que, finalmente, a diferencia de la gran mayoría de sus enseñanzas y preceptos, no llegará a formar parte del acervo guitarrístico del guitarrista moderno.

No siendo el objeto de estas cortas reflexiones –que solo pretenden ser un homenaje a Dionisio Aguado y una invitación al conocimiento más profundo de su primera publicación didáctica– realizar un comentario detallado de su contenido –más allá de lo ya realizado– sugiero al lector que acceda a ella a través de su reproducción en la Biblioteca Digital Hispánica de la Biblioteca Nacional de España y se sumerja en la ingente variedad de contenidos de esta Colección de estudios.

Luis Briso de Montiano. En Rivas Vaciamadrid a 4 de abril de 2020.

 

* * *

Publicado en Guitarra.Artepulsado el sábado, 4 de abril de 2020, bicentenario de la aparición de la Colección de Estudios

* * *