Su arte era para los demás algo portentoso, un secreto inigualable que despertaba la admiración y era motivo de debate. Cuando en el transcurso de na comida organizada por el párroco de su pueblo, se pidió a Torres que compartiese su secreto con los demás y no se lo llevase con el a la tumba, el guitarrero se sorprendió de que incluso un clérigo creyese que el tenia algún secreto que esconder. "Padre" dijo dirigiéndose al padre Garzón, quien le había hecho la pregunta, "siento mucho que hombre como V. sea también victima de esa especia que corre entre gente ignorante, del secreto ha sido testigo muchas veces, Juanito así me trataba, pues es imposible que yo legue a la posteridad el secreto, este ira a la tumba con mis restos, puesto que consiste en el tacto de las yemas de los dedos pulgar e indice que le comunican a mi inteligencia si la tapa esta o no bien labrada para responder al genio del constructor y a la sonoridad del instrumento.

Después de esta narración del sacerdote, demuestran que el maestro Torres al igual que otros grandes constructores de instrumentos del pasado , no estaba en posesión de ningún secreto extraordinario mas allá del conocimiento adquirido por la experiencia. La concisión, convicción y claridad de pensamiento de Torres, no deja ninguna duda de que el principio básico en el que creía se basaba en la tapa armónica. Es mas que esta firme convicción le llevara a construir una guitarra con el fondo y el aro de cartón piedra, un instrumento que hoy en día se conserva en Barcelona.