Estimados Usuarios y Visitantes,

En marzo de 1902 una joven guitarrista de 17 años visitó su ciudad natal, Sevilla. Manuela Vázquez-Barros, que ese era el nombre de la joven, había pasado la mayor parte de su existencia en la Argentina en donde embarcaría hacia Europa en abril de 1900. Tras pasar por París y Niza había visitado Málaga ya en octubre de 1901, aunque luego marcharía a Roma a principios de 1902. Pero la estancia en Italia no debió de ser demasiado larga porque en febrero de ese año ya había llegado a Sevilla. Se encontraba alojada en el «Hotel de Madrid» de esta ciudad andaluza, en la que tanto ella como su madre y uno de sus hermanos pasarían el invierno.

Desconozco los contactos sociales concretos, y también los musicales o específicamente guitarrísticos de Manuela pero todos ellos debieron de ser importantes y variados debido a su posición social. ‘Manolita’, como era conocida en esos años, era la hija de Paula Florido y Toledo, una adinerada dama argentina, viuda en ese momento pero que ya mantenía, ese año de 1902, correspondencia con quien sería su cuarto marido, el empresario, editor, experto bibliófilo e infatigable coleccionista José Lázaro Galdiano.

Durante su estancia en Sevilla ese mes de marzo de 1902 Manolita accedió a una fuente que desconocemos (pero que necesariamente hubo de ser manuscrita, porque no hay ni el más mínimo rastro de un impreso con ese contenido) y realizó una copia cuya portada reza:

«Serenata Española.- / Dedicada a D.n P. Aguilera / por su autor D.n Fran.co Tárrega.-»




Se trata de un manuscrito apaisado compuesto por tres bifolios no cosidos, que se contienen uno dentro de otro, ocho de cuyas páginas se utilizan para copiar la música y una novena para la portada, quedando las tres restantes sin utilizar.

Esta obra, de la que no teníamos hasta ahora ninguna noticia forma parte de un pequeña colección de manuscritos, apenas cuarenta piezas, que se conoce como Fondo «Manuela Vázquez-Barros» de la biblioteca Lázaro Galdiano. Para el estudio de estos manuscritos la Fundación Lázaro Galdiano, F. S. P. y la Asociación Cultural More Hispano han suscrito recientemente un acuerdo de colaboración que será presentado el día 7 de este mes a las 19 horas en la sede del Museo Lázaro Galdiano de Madrid (ver aquí).







La nueva obra de Tárrega aparecerá a no tardar mucho en una edición moderna con un nutrido aparato crítico a cargo de Jesús Saiz Huedo. (Cuando esté accesible daremos aquí la noticia.) También se ha realizado un catálogo de la colección que es de esperar sea publicado en breve. En ese catálogo y referente a esta Serenata Española de Tárrega escribo:
Una obra muy virtuosística para guitarra sola con una introducción de 18 compases que da paso a la «Serenata». Incluye arrastres, trinos, armónicos, un corto pasaje de ligados en tempo «Vivo» y un trémolo final. No se conoce hasta el momento ninguna otra fuente para esta obra, ni manuscrita ni impresa. Algunos autores recogen una «Fantasía Española» entre las piezas interpretadas por Francisco Tárrega en sus conciertos pero atribuyen este nombre a otra obra muy frecuentemente interpretada por el guitarrista, la conocida como «Gran Jota».

El dedicatario, Pedro Aguilera, fue un guitarrista, muy probablemente natural de Almería, que habría nacido alrededor de la década de los 1860 ya que en 1881 se le menciona, tras una de sus actuaciones, como el «joven guitarrista D. Pedro Aguilera Morales»(1). Fue discípulo de Juan Robles Yáñez(2) quien, a su vez, lo había sido de Julián Arcas(3). Aguilera actuó junto a su maestro, por lo menos, entre noviembre de 1882 y octubre de 1884, fundamentalmente en salas almerienses como el Café Suizo y los teatros Principal y Calderón(4). En julio de 1885 actúa en el Círculo Mercantil de Sevilla, en un concierto de tres partes y sin participación de otros músicos(5). A lo largo de su carrera artística, aunque su repertorio incluye algunas piezas de carácter popular o andaluz, estará fundamentalmente compuesto por obras de autores como Julián Arcas (Fantasía sobre motivos de La Traviata, Fantasía sobre motivos heterogéneos, Fantasía sobre motivos de la ópera ‘El Pirata’), José Brocá (Fantasía alemana), Louis Moreau Gottschalk (Estudios y Trémolo) e incluso de Fernando Sor (Andante y Polka) o transcripciones de obras de Bach o Beethoven(6). Aguilera actúa en diversas localidades andaluzas por lo menos hasta mediados de la década de los 1890(7), fechas en las que ya estará afincado en Sevilla como empleado de la naviera Ibarra, posición que desempeñó hasta su muerte que se produce en esa ciudad, «a consecuencia de una rápida dolencia» el 4 de mayo de 1910(8). Sus necrológicas, que le mencionan como «discípulo predilecto» de Francisco Tárrega, nos permiten conocer que dejó tres hijos (Adolfo, Federico y Julio).

Un fragmento (final de la Introducción y comienzo de la Serenata):



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Notas

(1) La Crónica Meridional, diario almeriense, 2 de marzo de 1881.
(2) La Crónica Meridional, 16 de noviembre de 1882.
(3) SEVILLANO MIRALLES, Antonio: Almería por tarantas. Cafés cantantes y artistas de la tierra. Almería: Instituto de Estudios Almerienses, 1996, p. 102.
(4) La Crónica Meridional, días 16, 17 y 19 de noviembre de 1882; 9 y 22 de febrero de 1883; 13 de agosto y 17 y 23 de octubre de 1884.
(5) La Crónica Meridional, 28 de julio de 1885.
(6) La Crónica Meridional, 28 de julio de 1885 y 28 de julio de 1888; El Radical, diario republicano, 16 de octubre de 1907.
(7) La Crónica Meridional, 29 de septiembre de 1899.
(8) El Liberal, 5 y 8 de mayo de 1910; La Crónica Meridional, 7 de mayo de 1910.