Militares, botellas, guitarra y palmas...

En 1885 el cólera se cobró en España más de cien mil vidas. Ese año la ciudad de Valencia se mostró especialmente activa en la lucha contra la enfermedad. Al decir de su alcalde, Josep María Ruiz de Lihory, Barón de Alcahalí (autor de varias obras sobre música y músicos), que prologa una Memoria sobre los trabajos llevados a cabo en la ciudad durante la epidemia, nada se hubiera podido hacer si el ayuntamiento no hubiera sido secundado ‘por Valencia toda’. Añade que ‘un Alcalde puede luchar con una plaga cuando sus conciudadanos le prestan su concurso. Sin este concurso —dice el barón— la lucha es estéril é infecunda’. Y termina: ‘Ni un solo valenciano se mostró medroso ante el peligro, ni reacio a desempeñar el puesto que en aquella lucha le cabía’.

Por su parte, el ejército tomó sus medidas y, como en el cuartel que ocupaba en Valencia el batallón cazadores Alba de Tormes se había propagado alarmantemente la epidemia, el capitán general del distrito ordenó la instalación de un campamento sanitario a catorce kilómetros de la capital, en un paraje llamado ‘Masía del Oliveral’. Parece que el resultado tras la instalación y funcionamiento del campamento fue excelente.

Digo yo que también colaborarían las botellas y la guitarra que vemos en manos de los soldados…