Samuel Diz es un joven guitarrista gallego del que se puede decir, entre otras buenas cosas, algo que me parece importante en un intérprete: Samuel es un tipo inquieto, preocupado por explorar nuevos caminos por los que discurrir con su instrumento, por recuperar músicas inéditas o lograr nuevas obras para el repertorio de la guitarra. Todo ello se refleja en un inusual trabajo discográfico que pretende, como el mismo intérprete reconoce, “hacer un recorrido por el pasado, presente y futuro del instrumento en la cultura gallega. Un viaje por su historia, al mismo tiempo que un canto a la guitarra gallega que inexplicablemente no había sido formulado hasta este momento”. Durante este viaje, Samuel nos hace retroceder hasta la década de los 30 en el exilio cubano para terminar volviendo al siglo XXI con la nueva generación de compositores gallegos, visitando no sólo a compositores e intérpretes gallegos sensu stricto, sino también a otros que dejaron su huella de una u otra forma en el acervo cultural gallego o, como el propio guitarrista explica, piezas "que nuestro paisaje grabó en la retina de otros creadores no autóctonos".







El trayecto comienza con Española de Rosa García Ascot, alumna de Enrique Granados, Felipe Pedrell, Manuel de Falla y Nadia Boulanger y perteneciente al Grupo de los Ocho (o Grupo de Madrid) que también integraron Salvador Bacarisse, Julián Bautista, Ernesto y Rodolfo Halffter, Juan José Mantecón, Gustavo Pittaluga y Fernando Remacha, grupo que supuso una importante renovación musical y se presentó en noviembre de 1930 en la Residencia de Estudiantes de Madrid, en una Conferencia-Concierto donde pudieron escucharse obras todos los compositores y también el Manifiesto de la Generación. García Ascot fue esposa del también compositor Jesús Bal y Gay, con quien se casó en 1933 y vivió en Cambridge desde 1935 hasta 1938, año en que se exiliaron en México hasta 1965 para regresar de nuevo a Madrid. Mucha de su obra se perdió en la Guerra Civil. Su única obra para guitarra es precisamente Española, dedicada a Regino Sáinz de la Maza, una bella pieza que fue revisada por Regino y editada por Unión Musical española.

El caso de la Pastoral de Jesús Bal y Gay, de carácter claramente neoclásico y encantadora ingenuidad, es diferente, pues estuvo en el olvido hasta que fue recuperada por Leopoldo Neri, a pesar de haberse compuesto en el mismo año y con el mismo dedicatario que Española. Jesús Bal y Gay es una figura que Samuel desea reivindicar y que en su Galicia siempre ha sido bien considerada por filólogos e historiadores, debido a sus participaciones en la revista Ronsel, su ensayo Hacia el ballet gallego y su intenso trabajo de campo con el Cancionero Gallego junto a Torner.

Fernando Buide es un joven compositor con formación en Compostela, Oviedo y la Universidad de Pittsbrugh y Doctorado en la Universidad de Yale. Nocturnal, obra escrita expresamente para esta grabación y estrenada por Samuel Diz en octubre de 2012 en el Teatro Municipal de Tui (Pontevedra) “evoca” (en palabras de su autor) “un paisaje calmo e instropectivo. La música se mueve entre lo improvisado y lo virtuosístico. Citando fragmentos de la Pastoral para guitarra que compuso Jesús Bal y Gay, la obra pretende ser un homenaje al compositor gallego. Pequeños gestos melódicos de Bal y Gay surgen como reminiscencias pasajeras en el fluir de esta música nocturna”. Pieza sugerente y de buena factura, con momentos cercanos al impresionismo, está interpretada de forma reflexiva por Samuel Diz, que hace buen uso de las dinámicas y aporta una visión ajustada a las palabras del compositor sobre su obra.

La Suite Compostelana de Mompou, compositor que dedicó casi toda su obra al piano y a la canción (escribió solamente otra obra para guitarra: la Canción y Danza nº 13), casi en un estilo miniaturista, debe su título a la vinculación del autor con Santiago por su participación en los cursos de Música en Compostela. Inspirada en el folclore gallego, es una de las obras grandes, en todos los sentidos, del repertorio guitarrístico. La Suite fue escrita para Andrés Segovia. En una carta fechada el 1 de mayo de 1963, decía Segovia: “Y tu suite, ya leída y saboreada con placer, está en el primer plano de mi estudio. Ya la he anunciado en Nueva York y también está incluida en el disco que habré de grabar entonces”. Montsalvatge, en una carta del 13 de diciembre de 1963, afirmaba: “Andrés Segovia prepara su próxima gira de conciertos y ofrece a Mompou, autor de una “suite compostelana” las primicias de esta obra que estrenará en Nueva York. Por fin, Mompou, el 13 de enero del año siguiente explicaba a Segovia: “Querido Andrés, siempre con lamentable retraso recibirás esta carta pidiéndote por este motivo que me perdones. Recibo por mediación de Clara Janés tu manuscrito de la Suite de la que te será remitida en N.Y. una fotocopa. Te incluyo estas líneas sobre la Suite Compostelana que no sé si serán suficiente y de tu agrado pero fue seguro, temo, no lleguen a tiempo para el día de su estreno. Estoy agobiado por la terminación de mi obra “Improperios”, destinada a la Semana Santa en Cuenca, por lo que te suplico excusa la brevedad de esta carta. El día 4 estaremos presentes en espíritu en tu concierto y os enviamos a ti y a Emilita nuestro cordialísimo abrazo. Federico.” La suite comienza con el maravilloso y sugestivo preludio, al que siguen el coral, la canción de cuna, el recitativo, la canción y la popular muiñeira (molinera). Es en estos dos movimientos donde, según el punto de vista de quien escribe esta reseña, Samuel Diz ofrece su mejor interpretación del conjunto de la obra de Mompou.





Las obras de José Chás, Paco Barreiro y Tino Prados corresponden a tres miniaturas publicadas entre 1982 y 1984 en la revista GVL (Guitarra, vihuela y laúd) de la Asociación Guitarrística Galega que dirigió el guitarrista Uxío Mallo.

José Chás, guitarrista fundador de la rondalla “La Lira”, una de aquellas agrupaciones tan populares durante la primera mitad del siglo XX en Galicia, murió joven tras una parálisis progresiva congénita, escribiendo en los últimos quince años de su vida postrado en su cama. El preludio es una breve y nostálgica pieza, muy cercana a la música de salón y que bien podría reflejar la morriña del gallego que se encuentra lejos de su tierra.


Íntima y propicia para el juego tímbrico, Berce (cuna en galego) fue publicada cuando su autor, el vigués Paco Barreiro, era todavía muy joven. La escribió para su hijo y posteriormente adaptó la pieza para coro.

También en una línea más popular e influenciado por la música de rondalla, Tino Prados, a quien la Asociación Guitarrística Galega dedicó un número especial, compuso Sarita, una breve y sencilla mazurka.

Froles d´Ouro es una sugerente adaptación de Manuel Herminio Iglesias, amante de la guitarra aunque aficionado en el sentido académico, del Alalá de Noia, muy conocido en el mundo coral y de evidente procedencia vocal.

En el mismo estilo romántico de la música de salón, Violetas nos lleva de nuevo a la parte más popular de la grabación, por decisión meditada del intérprete, que entiende el lado popular de la guitarra como una de las caras del erudito, ejecutada con gracia y flexibilidad. Su compositor, ourensano como Iglesias, es José Fernández Vide, director de varias formaciones musicales en el Centro Gallego de La Habana, como la de pulso y púa en la que se gestó Violetas en 1930. Como la pieza anterior, fue publicada por Dos Acordes.

El guitarrista y compositor puertorriqueño Hermelindo Ruiz visitó España en el verano de 2011 y coincidió con Samuel Diz en los cursos de Música en Compostela, naciendo entre ellos una relación tanto personal como profesional que les llevó a tocar a dúo piezas como la registrada en Guitarra Clásica Galega, que daría nombre al propio dúo de guitarras: Zidur (los apellidos de ambos guitarristas al revés -Ruiz, Diz-). Según indica el propio Samuel, “parte de una danza puertorriqueña, una estructura formal tradicional en la isla” pero, “al mismo tiempo con un lenguaje totalmente personal y actual, basado en un continuo juego armónico y rítmico, lleno de color, energía y contrapunto”.

La obra que cierra el disco se titula Labas, de Oswaldo Oro, finalizando nuestra travesía con una estética jazzística, armonías “poperas” y afinación abierta, claro indicio de lo que es en Samuel una seña de identidad: la amplitud de miras, el eclecticismo y, en definitiva, la inquietud por recorrer, descubrir y mostrar.

Alberto Royo.