Quiero con este post, y sin ánimo alguno de polemizar, intercambiar impresiones sobre lo que considero que es una injusticia, o cuando menos una falta de rigor a la hora de contar la historia, de una de las sagas con más solera en el mundo de la construcción de la guitarra flamenca, los Hermanos Conde.
Sin duda, tanto Faustino como Mariano Conde son de sobra conocidos por su destreza
como guitarreros flamencos, marcando tendencia entre las más grandes figuras del panorama flamenco de su época, pero muy pocas veces se cita al menor de los hermanos, Julio, que sin duda alguna y en base a instrumentos realizados inequívocamente por su persona, y que casualmente he tenido el privilegio de poder tocar, puedo decir que fue un genio.
He probado guitarras del año 90, 92 y 93 de la calle Atocha, cuando ya funcionaban las tres tiendas por separado y tras la muerte de Faustino y Mariano, en los años 1988 y 1989 respectivamente; y lo único que puedo decir es que son instrumentos fuera de lo común, con una potencia, brillo y armónicos increíbles.
Sería pues, de justicia, darle a este luthier el protagonismo que se merece dentro de la historia de esta magnífica saga de guitarreros.

Un saludo.