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Tema: Los riesgos de las serenatas

  1. #1
    Fecha de Ingreso
    Mar 2007
    Localización
    Houston TX USA
    Mensajes
    2

    Los riesgos de las serenatas


    Hola a todos. Les voy a narrar una anécdota de la cual formó parte mi profesor de guitarra. Estando en un tiempo de descanso durante una de nuestras clases, nuestro profesor nos contó lo siguiente: "Sabiendo que no sólo enseño la guitarra clásica sino que también toco música popular, unos amigos me invitaron una noche a dar una serenata en un pueblo aledaño al nuestro. Éramos tres. El que estaba enamorado, y dos guitarreros. A mí me tocaría hacer la melodía requinteada. Nuestro amigo serenatero nos dijo que era la primera vez que daría serenata a la dama que acababa de conocer esa misma tarde por lo que sería una sorpresa para ella. Fue así como habiendo llegado cerca de la casa de la dama, nuestro amigo nos pidió que si hacer ruido, nos colocáramos cerca de la ventana de la dama que estaba en un segundo piso y en uno de los costados de la casa. Para accesar el lugar debaimos atravesar una especie de huerto. Cuando ya estábamos por llegar cerca de la ventana, unos perros comenzaron a ladrar y desde adentro de la casa se escuchó una voz ronca que preguntaba: ¿Quien anda ahí? Detuvimos la marcha y nos mantuvimos en silencio pero los perros seguían ladrando. La voz volvió a resonar: Quien quiera que sea, mejor se asoma pues ¡estoy armado y apuntando! Nuestro amigo nos hizo señas para que nos retiráramos en silencio pero los perros seguían ladrando. Fue entonces que la voz dijo con fuerza: Es la última oportunidad, o me dice quien es o lo doy por ladrón y por muerto. En ese mismo instante, tropecé con una piedra y sin querer, una de mis manos rasgueó mi guitarra. Cerré los ojos a la espera de la detonación. Entonces la voz dijo: Oigo sonido de guitarras. Pero si son unos serenateros. Regresen que son bienvenidos. De manera que fuimos salvados por un ¡rasgueo de guitarra!" Saludos a todos de Wilfredo Molina.

  2. #2
    Fecha de Ingreso
    Feb 2008
    Localización
    Suiza
    Mensajes
    3.959

    Re: Los riesgos de las serenatas

    Hola Wilfredo, ¡bienvenido al foro guitarra.artepulsado!

    Gracias por compartir esta anécdota.

    Lamentablemente, las serenatas no siempre están libres de ciertos peligros, y a veces resultan en un desastre total para todos los involucrados, como por ejemplo aquí:


    Pest from the West, 1939. Actor/músico: Buster Keaton
    Saludos,
    Markus Schmid


    El infinito es el punto donde termina la imaginación - Ernesto Cavour en "Los cuatro amigos"

  3. #3
    Fecha de Ingreso
    Aug 2004
    Localización
    Cáceres (España)
    Mensajes
    1.705

    Re: Los riesgos de las serenatas


    Cita Originalmente escrito por Wilfredo Molina Ver mensaje
    Hola a todos. Les voy a narrar una anécdota de la cual formó parte mi profesor de guitarra. Estando en un tiempo de descanso durante una de nuestras clases, nuestro profesor nos contó lo siguiente: "Sabiendo que no sólo enseño la guitarra clásica sino que también toco música popular, unos amigos me invitaron una noche a dar una serenata en un pueblo aledaño al nuestro. Éramos tres. El que estaba enamorado, y dos guitarreros. A mí me tocaría hacer la melodía requinteada. Nuestro amigo serenatero nos dijo que era la primera vez que daría serenata a la dama que acababa de conocer esa misma tarde por lo que sería una sorpresa para ella. Fue así como habiendo llegado cerca de la casa de la dama, nuestro amigo nos pidió que si hacer ruido, nos colocáramos cerca de la ventana de la dama que estaba en un segundo piso y en uno de los costados de la casa. Para accesar el lugar debaimos atravesar una especie de huerto. Cuando ya estábamos por llegar cerca de la ventana, unos perros comenzaron a ladrar y desde adentro de la casa se escuchó una voz ronca que preguntaba: ¿Quien anda ahí? Detuvimos la marcha y nos mantuvimos en silencio pero los perros seguían ladrando. La voz volvió a resonar: Quien quiera que sea, mejor se asoma pues ¡estoy armado y apuntando! Nuestro amigo nos hizo señas para que nos retiráramos en silencio pero los perros seguían ladrando. Fue entonces que la voz dijo con fuerza: Es la última oportunidad, o me dice quien es o lo doy por ladrón y por muerto. En ese mismo instante, tropecé con una piedra y sin querer, una de mis manos rasgueó mi guitarra. Cerré los ojos a la espera de la detonación. Entonces la voz dijo: Oigo sonido de guitarras. Pero si son unos serenateros. Regresen que son bienvenidos. De manera que fuimos salvados por un ¡rasgueo de guitarra!" Saludos a todos de Wilfredo Molina.
    Hombre, si la serenata fue en Texas, con lo del "fire response", el tema de ir a rondar por allí debe ser una profesión de riesgo.
    Yo he ido de ronda sólo una vez en mi época de estudiante en Salamanca. Fue bien, pero tuvo una curiosidad; el balcón de las chicas estaba en un pequeño edificio de unas tres plantas. ïbamos cuatro rondadores, y nos liamos a cantar desde la acera de enfrente, la calle en realidad era bastante estrecha, así que desde el balcón de las cuatro chicas que había en aquel piso, se nos veía bien. No sólo nos veían ellas, porque en toda la fachada del edificio se empezaron a asomar las ancianas y señoras menos ancianas para ver la ronda; en Salamanca es costumbre que cuando alguien va a rondar a una moza, todo el vecindario se asome a balcones y ventanas para verlo.
    Pero ese no era el problema. En la acera en la que estábamos cantando, justo a nuestras espaldas, estaba la puerta de uno de los locales de "mala nota", de la ciudad en aquella época, un hermoso y selecto puticlub llamado "el caballo rojo". AL habernos situado justo delante de la puerta del mismo, todo cliente que entraba o salía del local, tenía que pasar justo a nuestro lado, con lo cual era visto de una manera clara por todo el público del edificio de enfrente asomado a ventanas y balcones. Esto no resultaba muy acorde con la intimidad demandada por ese tipo de clientela.
    Así que a la tercera vez que cantábamos los "clavelitos", que era casi lo único que nos sabíamos, salió del club el portero del mismo, que como podréis imaginar, era un individuo al que si mirabas un poco, no era precisamente tranquilidad lo que infundía. Eso sí, con una amabilidad inusitada, nos pidió por favor que fuéramos terminando la ronda, que ya nos repetíamos mucho, y que si las chicas no nos habían invitado a subir, a estas alturas lo más fácil es que ya no obtuviéramos grandes resultados, más allá de espantarle a él la clientela. Pero lo mejor fue la alternativa que literalmente nos propuso:"si esas mujeres de enfrente no os hacen caso, aquí dentro tenéis muchas y estas sí os lo van a hacer, además por cortesía de la casa"
    Nunca contaré cómo acabó la ronda.

    Un saludo a todos

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