CRNICA DE UNA MUERTE ANUNCIADA
o algunas reflexiones en torno al mundo del disco

por Jos Luis Navas
toledo373@hotmail.com

Con tristeza hemos ledo en la prensa el cierre de Madrid-Rock, una de las ms importantes tiendas de discos de Madrid, conocida tanto dentro como fuera de la capital por todos los buenos aficionados a la msica. A los que hemos pasado horas felices revolviendo entre sus anaqueles (imposible describir con palabras el placer al hallar tal o cual disco tras el que andbamos haca tiempo), y nos hemos dejado buena parte de nuestro capital a lo largo de muchos aos, su desaparicin nos va a dejar un poco hurfanos, con un vaco difcil de llenar.
Segn apuntan los propietarios, el cierre se debe a la crisis que padece el sector, que estriba en dos puntos principales: 1. La facilidad con que puede obtenerse msica de Internet, y 2. La competencia del pirateo, con los "top manta" a la cabeza. Esto, a simple vista puede parecernos cierto, pero, lo es en realidad?. Analicemos un poco.

1.- La desaparicin del disco de vinilo
Los que crecimos oficiando da a da el ritual del vinilo (sacarlo cuidadosamente de la funda, limpiarlo con la gamuza si era menester, colocarlo delicadamente sobre el plato para verlo a continuacin girar a la velocidad mtica y mgica de 33 1/3 r.p.m. ... eso sin contar el cuidado y revisin peridica de la aguja, o el placer de contemplar sus portadas, con sus correspondientes fotos o dibujos a gran tamao), nos quedamos sin palabras cuando aproximadamente a mediados de los ochenta vimos los primeros CDs. Al principio eran escasos y bastante caros, cual objeto lujoso y extico, y mirbamos con asombro al amigo del cual sabamos que su padre era poseedor de un reproductor. Por si fuera poco, empezaban a circular todo tipo de fbulas y mitos acerca de aquellos pequeos crculos de apariencia metlica. Se deca que era la perfeccin llevada al extremo en cuanto a sonido, y que adems eran eternos, que no se rayaban ni desgastaban, es decir, prcticamente indestructibles. (Un compaero de colegio aseguraba que se podan tirar al suelo y pisotear y aquello segua funcionando). Poco a poco el CD fue ganando terreno al viejo LP y fuimos testigos de cmo las tiendas iban poco a poco cambiando su mobiliario a fin de acomodar a los, cada vez ms numerosos, nuevos inquilinos.
Al principio todas las grabaciones nuevas salan en triple formato: LP, cassette y CD, pero con el tiempo cada vez eran ms las registros que slo salan en CD; as que los aficionados nos vimos obligados a rascarnos el bolsillo si queramos seguir escuchando a nuestros dolos (no slo para adquirir el reproductor, sino porque un CD costaba en algunos casos el doble que un LP, pero todo fuera por el progreso y mejora de la calidad).
Al da de hoy, con la perspectiva que da el tiempo, nos damos cuenta que las cosas no fueron como nos las contaron. En primer lugar porque no todo son ventajas del CD respecto al disco de vinilo. No vamos a negar que el compacto presente aspectos positivo: mayor dureza, ocupa menos espacio, se puede reproducir en cualquier parte... pero hay un hecho incuestionable: el CD contiene "datos" que el lector decodifica como msica, mientras que el vinilo contiene realmente msica. Basta un sencillo ejemplo: un crescendo grabado digitalmente no es un crescendo real, sino una progresin de pequeos escalones que el odo capta aparentemente como crescendo: por el contrario un crescendo analgico es realmente un crescendo. Es algo similar a una curva realizada por una impresora de ordenador; si nos fijamos bien, observamos claramente que no se trata de una curva, sino de una serie de pequeos trazos horizontales escalonados que tienen la apariencia de formar una curva. Quien tenga la posibilidad de escuchar una misma grabacin, p. ej. de una pgina orquestal, en los dos soportes, puede apreciar otro hechos significativo: el CD comprime los timbres, el sonido, aunque a priori tenga la apariencia de poseer una mayor presencia, resultando ms espectacular, tiene los colores ms homogneos; por el contrario, el vinilo discrimina ms los timbres (escchense con atencin las entradas de los distintos instrumentos solistas de viento en cualquier pgina sinfnica). Quiz por esta razn nos parece hoy que la mayora de los instrumentistas modernos suenan tan parecidos. (Ese tpico tan repetido de que hoy da todo el mundo toca igual). En el caso de la guitarra podemos observar fcilmente cmo bastan unas pocas notas para saber si se trata de Segovia, Bream, Yepes, Alirio Daz...; mientras que hoy, a no ser que conozcamos el disco de antemano, es difcil adivinar de qu guitarrista se trata.
De qu medio se sirvi la industria discogrfica para imponer tan rpidamente el CD?. Yo tengo una sospecha. Quien posea vinilos de diferentes dcadas: 50, 60, 70..., puede comprobar cmo los vinilos editados a partir ms o menos de 1986 son de bastante peor calidad. Materialmente tienen menor densidad, pesan mucho menos que los de los aos anteriores (algunos se doblan como si fueran de chicle), distorsionan considerablemente en pasajes complejos y tienen ms ruido de fondo. No es de extraar que con ese panorama nos convirtieran rpidamente en apstoles del nuevo soporte. El negocio era redondo. Nos lo cobraban al doble de precio y se deban ganar bastante ms dinero, puesto que a las claras est que la fabricacin de un CD es mucho ms barata que la de un LP o cinta de cassette (veamos el precio irrisorio que tiene hoy en da un CD virgen, y pensemos que a gran escala deben resultar con un coste nfimo). Lo dicho: el negocio del siglo.
Este es otro ejemplo ms de la importancia de la economa en el desarrollo de la msica. Pensemos que en la segunda mitad del S. XVIII el piano se fue imponiendo sobre el clave por un motivo similar. El clave era un instrumento tcnicamente perfecto, mientras que los primeros pianofortes eran instrumentos muy deficientes, que en nada aventajaban al clave (no pensemos ni de lejos que tenan las posibilidades tmbricas o dinmicas que alcanzaron a lo largo del S. XIX, o el maravilloso sonido que hoy escuchamos en las grabaciones con instrumentos “originales”). Slo tenan una ventaja: su construccin era ms sencilla y barata que la del clave. Este hecho propici su rpido desarrollo. Si hubiera sido al contrario, la historia de la msica habra sido diferente.

2.- Historias de piratas
No deja de asombrarme cuando sale en algn medio algn cantante al uso, directivo de la SGAE o poltico de turno quejndose del grave problema de la piratera, o anunciando a bombo y platillo medidas para combatirla. Parece como si fuera un fenmeno de hace cuatro das. Acaso no hemos tenido todos cintas que nos grababan amigos, o las hemos grabado nosotros mismos?. No tengo el derecho de hacerme una copia de un disco que yo he pagado para mi uso personal?. La copia de discos ha existido siempre y es inevitable, y no creo que haya puesto nunca en peligro la msica. Lo verdaderamente lamentable de la proliferacin del "top manta" son las mafias que hay detrs explotando a esta gente, porque seamos francos: Cuntos discos de Manuel Barrueco habis visto en una manta?. Puedo comprar discos de Mozart o Stravinsky?. En definitiva, los que compran en la manta el ltimo de Alejandro Sanz o David Bisbal jams entraran a comprarlo en una tienda.

3.- La ausencia de una cultura popular de la msica
Un hecho importantsimo y que apenas se tiene en cuenta es el pobre panorama musical de la actualidad, especialmente dentro de la msica digamos "comercial". Qu grupos o solistas existen hoy que tengan parangn con los de los aos 60, 70 u 80?. No hay autnticos dolos que se puedan comparar a The Beatles, Jimmy Hendrix, Queen, Police... Hace veinte aos la msica era el tema estrella de conversacin entre nios y adolescentes, por extrao que parezca muy por encima del ftbol, porque la msica le interesaba a todo el mundo. Todos tenamos unos estilos predilectos y dentro de ellos una serie de artistas que adorbamos. Los que ya peinamos canas hemos sido testigos y hemos participado de largas charlas en patios de colegio dilucidando si los Smiths eran mejores que los Cure, o si el ltimo LP de Mike Oldfield era ms o menos inspirado que el anterior. Entre nuestras preocupaciones principales estaba la de administrar bien nuestro exiguo capital para poder adquirir de cuando en cuando un preciado disco. Esto es imposible hoy en da. Los chavales tienen otras preferencias y otras miras. Yo, que trabajo en una escuela de msica, apenas oigo conversaciones sobre msica en los pasillos. Muchos de los que empezaron oyendo msica comercial de calidad han ampliado sus gustos y hoy escuchan tambin jazz o clsico; pero este hecho, al da de hoy, es prcticamente imposible.

4.- El futuro es Internet?
Ya se empieza a or que en un futuro no muy lejano, deberemos obtener la msica exclusivamente a travs de Internet. Se anuncia que de aqu a algunos aos asistiremos a la desaparicin del disco, tanto como objeto como concepto. Hoy da ya es posible obtener clandestinamente cualquier disco mediante este procedimiento. Va a seguir esto as?. Personalmente no lo creo. Hoy da las grandes empresas tienen una estructura muy compleja, y la industria discogrfica es un eslabn ms en la cadena de las comunicaciones. Dicho de otra manera, las compaas de discos ven que con Internet como soporte pueden multiplicar sus beneficios por un ndice bastante elevado. Posiblemente con Internet ocurra algo parecido a lo que tradicionalmente se deca del negocio de los estupefacientes, eso de que las primeras dosis eran gratis, pero una vez que caas en sus manos y te convertas en un adicto... O mucho me equivoco o todos esos portales gratuitos desaparecern y llegar un momento en que habr que pagar por todo. De momento slo nos estn acostumbrando.
Me causan verdadero estupor algunos artculos aparecidos en los ltimos tiempos en los que algunos periodistas, no se si por total ingenuidad o porque nunca han gozado del placer de encontrar en una tienda el disco afanosamente buscado, dicen loas acerca de las infinitas posibilidades de la red. En dichos artculos se dice que el usuario puede o podr obtener un tema por un precio cercano al euro, pudiendo as hacer sus propias compilaciones de su msica favorita. Analicemos semejante tontera. Hoy da podemos comprar cualquier disco de serie media por un precio medio de unos 9 € . (Por no mencionar esos maravillosos sellos como NAXOS que tantas maravillas nos dan por tan poco dinero; o cualquier coleccin o serie econmica de los grandes sellos en las que podemos encontrar grabaciones legendarias a precio casi de saldo). Si pensamos que un lbum tiene normalmente unos diez o doce cortes, quiere decir que por tener el disco completo tendremos que pagar 10 12 €. Hoy por menos de ese dinero tengo el disco original, con su serigrafa, su folleto, fotos, caja... En un futuro, por el mismo precio, Qu tendr?. Nada, aire. Y encima todo el material lo tendremos que aportar nosotros. El proceso iniciado con la desaparicin del vinilo se completa ahora. La operacin ha terminado satisfactoriamente (para la empresa, claro), la ganancia es total. El acto romntico de entrar en una tienda y perder la nocin del tiempo mientras pasaba por nuestras manos y ante nuestros ojos toda la msica del mundo ya no existe: es algo perdido en el recuerdo.