Hola a todos.

Desde hace ya varios años, se viene gestando en Catalunya un proyecto que me gustaría comentar con vosotros. Se trata de las escuelas comarcales. Dicho proyecto consiste en agrupar escuelas de música de pequeños núcleos de población hasta formar un sólo cuerpo denominado Escuela Comarcal. Depende de la situación geográfica, ésta escuela estará formada por dos, tres, o cuatro poblaciones que por sí solas difícilmente se podrían sostener debido al bajo número de alumnos o/y el desinterés de su ayuntamiento o consistorio . La financiación va a cargo de La Diputació de Barcelona y se basa en un convenio económico muy parecido al que gestiona las escuelas subvencionadas del otro órgano de gobierno de Cataluña, la Generalitat. este curso me ofrecieron trabajar en una de dichas escuelas, y aunque las condiciones laborales no son desdeñables, estoy pensando renunciar al trabajo por varias razones, una de ellas y la de más peso es la que propone que los alumnos de guitarra formen grupos colectivos, dejando a un lado las clases individuales;evidentemente los pianistas tendrían clase individual. No voy a entrar en el tema de la ignorancia musical de algunos mandatarios, pero si la solución de los problemas económicos de una escuela se sostiene mediante la pérdida de calidad de enseñanza, habrá que revisar, al menos a mi entender todo el proyecto. No me importa ser un profesor itinerante ni dejar de cobrar los trayectos ni las horas no lectivas, pero de ahí a empobrecer contenidos y engañar a los alumnos, no puedo aceptarlo. Supongo que como yo habrá muchos guitarristas que se encuentren en tal situación, y que incluso trabajando dignamente en una escuela, se ven atados de pies y manos para intentar mejorar la asignatura de guitarra clásica mediante nuevas iniciativas y propuestas. En Barcelona y supongo que en otras ciudades hay escuelas de música con profesores excelentemente preparados, donde se reparten codazos con tal de obtener una ínfima subvención y que salen adelante gracias al empeño de profesionales que renuncian a emolumentos que sin duda les corresponderían por derecho propio. Esta situación crea un hastío en el docente que nos repercute a todos, pues buenos guitarristas y jóvenes pedagogos están impartiendo clases de historia de la música en secundaria, muchos hartos ya de la vida precaria y nómada que se ven obligados a soportar. La labor de estos guitarristas sería básica en una escuela, creo que ésta sería su sitio natural pero hasta que no mejoren las condiciones laborales esto no será posible y creo que además va para largo, Si es que alguna vez esta situación se regulariza (sería casi como cambiar el mundo..ufff...) nuestros alumnos tendrían garantizada una buena educación, una salud musical como es debido, sin restricciones educativas ni de formación.

saludos